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miércoles, 14 de septiembre de 2022

COMO ENCONTRAR TU CELULAR APLAUDIENDO ūüĎŹ







Los cambios que han habilitado los desarrollos m√°s recientes en tecnolog√≠as de la informaci√≥n y de la comunicaci√≥n (TIC) en pr√°cticamente todos los √°mbitos de las sociedades desarrolladas y que nos han llevado hacia la com√ļnmente denominada sociedad de la informaci√≥n y del conocimiento o sociedad transformacional, parecer√≠an justificar este creciente inter√©s por la tecnolog√≠a educativa. No obstante, para comprender mejor esta inusual y en algunos casos dir√≠amos que hasta excesiva presencia del discurso alrededor de las TIC en el √°mbito de la educaci√≥n, deber√≠amos tener en cuenta que los centros educativos son por definici√≥n instituciones sociales en las que las personas reciben una formaci√≥n de manera intencional, sistem√°tica y reglada en coherencia con las demandas de un determinado modelo social, de manera que las escuelas y universidades no pueden ni deben quedarse al margen de la influencia que las tecnolog√≠as digitales han ejercido sobre el conjunto de relaciones socioculturales y laborales que tienen lugar en el seno de la sociedad actual.

Palabras clave: Instituciones, Tecnolog√≠as de la informaci√≥n, Sociedad del conocimiento. 

 

¿Qu√© son nuevas tecnolog√≠as?

Antes de realizar cualquier valoraci√≥n sobre las nuevas tecnolog√≠as y su aplicaci√≥n educativa, parece necesario precisar inicialmente a qu√© nos estamos refiriendo cuando hablamos de «nuevas tecnolog√≠as», habida cuenta de que puede resultar complicado tratar de expresar lo que se considera una novedad en t√©rminos absolutos. Aunque emplear el calificativo «nuevas» tal vez puede proporcionar al lector una idea aproximada del tipo de tecnolog√≠as a las que hacemos referencia (aqu√©llas cuyo desarrollo ha sido m√°s reciente), esto supone enfrentarnos tambi√©n a la necesidad de especificar qu√© avances tecnol√≥gicos o qu√© tecnolog√≠as pueden ser considerados lo suficientemente recientes como para verse incluidos en esta taxonom√≠a.



La vertiginosa velocidad con la que se suceden hoy en d√≠a avances en el terreno de las TIC, especialmente en inform√°tica, telecomunicaciones y en todos aquellos dispositivos y materiales que posibilitan avances en la comunicaci√≥n mediada por ordenadores (CMC), hace que recursos que hoy pueden resultar innovadores, se conviertan en tecnolog√≠as obsoletas en muy breve tiempo. Del mismo modo, y como expres√°bamos unas l√≠neas m√°s atr√°s, entendemos que la novedad en este contexto deber√≠a expresarse necesariamente en funci√≥n de otras variables relevantes que la matizan, como la propia cultura a la que pertenecemos, las posibilidades de acceso que hemos tenido a los √ļltimos desarrollos tecnol√≥gicos o la formaci√≥n de la que disponemos para el uso de las TIC, adem√°s de otras valoraciones y criterios personales que pueden influir en esta definici√≥n.


Teniendo en cuenta estas consideraciones y situándonos de nuevo en el contexto de las sociedades desarrolladas, parece poder afirmarse que, cuando actualmente se hace referencia a las nuevas tecnologías educativas, ya no se tiene en especial consideración a medios como el vídeo o la televisión convencional, que hace unas décadas tuvieron un gran protagonismo en el campo de estudio de la tecnología educativa. Las nuevas tecnologías en la actualidad comprenden básicamente el estudio y aplicación de las tecnologías digitales y los sistemas de telecomunicación; es decir, ordenadores multimedia y periféricos como el escáner, las impresoras, cámaras digitales, etc., y las redes de ordenadores, cuyo máximo exponente es la red Internet. Estos medios no sólo han ampliado y mejorado exponencialmente nuestra capacidad para manejar, tratar y comunicar información y conocimiento por sí mismos, sino que además han asimilado prácticamente todos los demás recursos que ahora se integran en ellos.

El ordenador multimedia podr√≠a ser definido en la actualidad como un macromedio dentro del cual se integran todos los dem√°s. La fotograf√≠a, la televisi√≥n, el tel√©fono, el v√≠deo, el dise√Īo gr√°fico o la composici√≥n musical tradicionales, por citar algunos ejemplos, han pasado por el tamiz de las tecnolog√≠as digitales ampliando sus posibilidades educativas en su versi√≥n digital.

 https://criptoapps.solotech.app/2022/05/freefire-todo-rojoconfiguracion-para.html

Características diferenciales de las tecnologías de la información

Estamos convencidos de que las características diferenciales propias de cada recurso educativo del que disponemos en una situación particular (sea éste un libro de texto convencional, un DVD o una página web educativa) pueden ser aprovechadas convenientemente en beneficio de nuestros alumnos dentro de las aulas siempre que se empleen con un criterio pedagógico adecuado. Sin embargo, situándonos al margen de otras particularidades características puntuales de estos medios digitales que constituyen las nuevas tecnologías, lo que a nuestro criterio les proporciona una mayor capacidad de acción respecto de otras tecnologías que las precedieron y les confiere un gran potencial educativo y transformador es que, al margen de su aplicación instrumental, las TIC, como afirma Castells (1997, p.58), no son sólo herramientas que aplicar sino también procesos que desarrollar, de manera que mediante estos medios los usuarios y los creadores de información pueden convertirse ahora en las mismas personas, tomando así en cierto modo el control de la tecnología, como podemos observar que está sucediendo con frecuencia en el caso de la red Internet.

As√≠, la caracter√≠stica diferencial propia de las TIC que manejamos en la actualidad que las distingue especialmente en cuanto a nuestras posibilidades de acci√≥n respecto de otros medios y recursos did√°cticos tradicionales, haciendo m√°s necesario si cabe su estudio y aplicaci√≥n pr√°ctica dentro de la escuela, es su capacidad para ampliar exponencialmente su alcance y potenciar su dimensi√≥n socioeducativa al ser apropiadas y redefinidas activamente por profesores y alumnos. √Čsta es la virtud m√°s destacable de los medios digitales en su conjunto: brindar a los usuarios la oportunidad de crear, modificar, distribuir, compartir y reinterpretar activamente la informaci√≥n y el conocimiento de un modo que no presenta las limitaciones de los medios anal√≥gicos tradicionales. A nuestro criterio, este potencial medi√°tico correctamente canalizado en las aulas puede realizar interesantes aportaciones al proceso did√°ctico tradicional y trasciende por completo el valor instrumental de la tecnolog√≠a educativa.

 

Cinco rasgos característicos del paradigma de la tecnología de la información

Nos gustar√≠a reflejar aqu√≠ los cinco rasgos caracter√≠sticos expresados por Castells (1997, pp. 88-89) de lo que ya ha sido definido por los expertos como el paradigma de la tecnolog√≠a de la informaci√≥n, porque entendemos que su lectura puede contribuir sin duda a una comprensi√≥n adecuada de la incidencia y repercusi√≥n que las TIC han tenido en las √ļltimas d√©cadas en el conjunto de la sociedad actual y, consecuentemente, tambi√©n hacernos reflexionar sobre el modo en el que las escuelas pueden contribuir a asimilar estos cambios con un mayor conocimiento de causa:

La primera característica del nuevo paradigma es que la información es su materia prima: son tecnologías para actuar sobre la información, no sólo información para actuar sobre la tecnología, como era el caso en las revoluciones tecnológicas previas.

El segundo rasgo hace referencia a la capacidad de penetración de los efectos de las nuevas tecnologías. Puesto que la información es una parte integral de toda actividad humana, todos los procesos de nuestra existencia individual y colectiva están directamente moldeados (aunque sin duda no determinados) por el nuevo medio tecnológico.

La tercera característica alude a la lógica de interconexión de todo sistema o conjunto de relaciones que utilizan estas nuevas tecnologías de la información. La morfología de red parece estar bien adaptada para una complejidad de interacción creciente y para pautas de desarrollo impredecibles que surgen del poder creativo de esa interacción. Esta configuración topológica, la red, ahora puede materializarse en todo tipo de procesos y organizaciones mediante tecnologías de la información de reciente disposición. Sin ellas, sería demasiado engorroso poner en práctica la lógica de interconexión. No obstante, ésta es necesaria para estructurar lo no estructurado mientras se preserva su flexibilidad, ya que lo no estructurado es la fuerza impulsora de la innovación en la actividad humana.

En cuarto lugar y relacionado con la interacción, aunque es un rasgo claramente diferente, el paradigma de la información se basa sobre la flexibilidad. No sólo los procesos son reversibles, sino que pueden modificarse las organizaciones y las instituciones e incluso alterarse de forma fundamental mediante la reordenación de sus componentes. Lo que es distintivo de la configuración del nuevo paradigma tecnológico es su capacidad para reconfigurarse, un rasgo decisivo en una sociedad caracterizada por el cambio constante y la fluidez organizativa. Cambiar de arriba abajo las reglas sin destruir la organización se ha convertido en una posibilidad debido a que la base material de la organización puede reprogramarse y reequiparse. Sin embargo, debemos evitar un juicio de valor unido a este rasgo tecnológico. Porque la flexibilidad puede ser una fuerza liberadora, pero también una tendencia represiva si quienes reescriben las leyes son siempre los mismos poderes.

Una quinta característica de esta revolución tecnológica es la convergencia creciente de tecnologías específicas en un sistema altamente integrado, dentro del cual las antiguas trayectorias tecnológicas separadas se vuelven prácticamente indistinguibles. Así, la microelectrónica, las telecomunicaciones, la optoelectrónica y los ordenadores están ahora integrados en sistemas de información.

Castells (1997) precisa un poco m√°s estos cinco rasgos cuando afirma que:

“(…) el paradigma de la tecnolog√≠a de la informaci√≥n no evoluciona hacia su cierre como sistema, sino hacia su apertura como una red multifac√©tica, poderoso e imponente en su materialidad, pero adaptable y abierto en su desarrollo hist√≥rico. Sus cualidades decisivas son su car√°cter integrador, la complejidad y la interconexi√≥n. “(1997, p. 92)

Entendemos que todas estas características del paradigma de la tecnología de la información, brillantemente identificadas y precisadas por Castells, y especialmente aquéllas que inciden en la posibilidad de acción y en el margen de maniobra del que todavía disponemos para actuar con las TIC, pueden sugerirnos alternativas de trabajo que deben ser aprovechadas convenientemente dentro del ámbito educativo, tanto más cuando somos conscientes de que los planteamientos positivistas y las políticas tecnócratas han glorificado con frecuencia los avances en el terreno de la tecnología buscando fundamentalmente el beneficio económico por encima de un valor educativo, social, democrático y solidario de la técnica, que tal y como los expertos han sabido destacar (Apple y Beans, 1997; Torres, 2001) es quizás más necesario ahora que nunca.

Las tecnologías de la información y de la comunicación aplicadas a la Educación

La creciente presencia de las TIC en la sociedad moderna ha llevado a las administraciones educativas a considerar relevante el conocimiento, uso e incorporación de dichas tecnologías a la escuela. De un modo similar a como las TIC están influyendo en la sociedad, alterando los principios que se han venido manteniendo sobre la comunicación a lo largo del tiempo, podemos inferir que sus repercusiones afectan a todas las estructuras sociales, entre las que debería destacarse el sistema educativo.

En este √ļltimo apartado trataremos de indagar en el modo el que ser√≠a deseable la incorporaci√≥n de las TIC a la escuela y en la manera en que podemos propiciar un aprovechamiento de las potencialidades informativas y comunicativas de estos recursos, as√≠ como un conocimiento cr√≠tico de los mismos, con la intenci√≥n de no perder de vista el hecho de que estos medios forman parte de una sociedad en la que muchos otros elementos est√°n cambiando y que en √ļltimo t√©rmino se remiten a la educaci√≥n como ente formador y generador de la capacidad de adaptaci√≥n a estas nuevas situaciones (De Pablos J. y Jim√©nez J., 1998, p. 49).

A nuestro criterio, en los √ļltimos a√Īos se ha venido vinculando con bastante frecuencia la idea de innovaci√≥n educativa con la incorporaci√≥n f√≠sica de las TIC a la escuela. En un momento hist√≥rico en el que d√≠a a d√≠a se suceden avances en el terreno de las tecnolog√≠as (especialmente en las tecnolog√≠as inform√°ticas y de telecomunicaciones) y en el que la comunicaci√≥n mediada por ordenadores est√° generando nuevas posibilidades de relaci√≥n social y econ√≥mica, la preocupaci√≥n porque el sistema educativo proporcione una formaci√≥n adecuada para vivir en esta sociedad emergente genera una gran inquietud a nivel estatal.

Esta inquietud se ve ampliada, si cabe, por un fen√≥meno peculiar que se est√° produciendo actualmente alrededor de las TIC y que puede resumirse en el hecho de que probablemente √©sta sea la primera ocasi√≥n en la que el dominio de un medio de gran proyecci√≥n (refiri√©ndonos desde luego exclusivamente a su manejo t√©cnico) est√° considerablemente m√°s extendido en su uso entre las generaciones m√°s recientes (la por algunos denominada informalmente como «generaci√≥n Nintendo») que en las que la precedieron. De alg√ļn modo, puede percibirse entre los padres una sensaci√≥n de indefensi√≥n frente a este desembarco tecnol√≥gico sobre el que sus hijos parecen tener m√°s control que ellos mismos y este fen√≥meno est√° teniendo en cierta medida su paralelismo tambi√©n en la pol√≠tica educativa en lo que a la incorporaci√≥n de las TIC a la escuela se refiere. Parece existir cierta ansiedad por la incorporaci√≥n de la herramienta (el ordenador o la implantaci√≥n de redes) a los centros educativos, aunque en ocasiones no resulta tan evidente que se tenga tan claro para qu√© y c√≥mo emplearlos.

De este modo, nosotros consideramos que m√°s all√° de la incorporaci√≥n del hardware a las escuelas, debe hacerse un esfuerzo por identificar qu√© es lo que realmente pueden aportar las TIC al proceso educativo, c√≥mo y en qu√© momento se pueden aprovechar las caracter√≠sticas diferenciales de cada medio y de qu√© manera abordar la formaci√≥n mediante las TIC. En este sentido compartimos el criterio de Cebri√°n y R√≠os (2000) cuando afirman que:

 la introducci√≥n de nuevas tecnolog√≠as no produce autom√°ticamente un cambio educativo que mejore los procesos de ense√Īanza-aprendizaje y que el profesorado no debe usar indiscriminadamente cualquier tecnolog√≠a, ni sustituir, guiados por las modas, unos medios por otros; sino que, deber√° buscar cu√°les son los recursos y tecnolog√≠as que pueden propiciar un mejor aprendizaje de su alumnado. La introducci√≥n de nuevas tecnolog√≠as debe implicar cambios metodol√≥gicos acordes con la naturaleza de las mismas. Es bastante frecuente y desalentador ver que en muchos centros que tienen recursos tecnol√≥gicos los usan con metodolog√≠as tradicionales. “ (2000, pp 18-19)

 

Un programa coherente de innovación educativa

Con esta breve argumentaci√≥n no tratamos aqu√≠ de descalificar el hecho de que se conceda prioridad a la incorporaci√≥n de hardware a la escuela, puesto que l√≥gicamente √©sta es tambi√©n una premisa imprescindible para la integraci√≥n plena de las TIC en ella. Lo que entendemos m√°s bien es que adquirir dicho hardware es algo relativamente sencillo (y tambi√©n f√°cil de mostrar de cara a la galer√≠a) pero absolutamente in√ļtil si no se lleva a cabo dentro de un programa de innovaci√≥n educativa coherente, en el que √©sta no sea entendida como la simple presencia de tecnolog√≠as novedosas en los centros educativos porque esto, como afirma De Pablos (1998, pp. 62-63), no garantiza la innovaci√≥n en su significado real. La innovaci√≥n debe ser entendida como el cambio producido en el modo de concebir la ense√Īanza y los proyectos educativos; en la manera de organizarlos y de llevarlos a la pr√°ctica. El hecho de que las nuevas tecnolog√≠as propicien maneras alternativas de trabajo escolar frente a las f√≥rmulas m√°s tradicionales, es lo significativo. Si los procedimientos para acceder a la informaci√≥n, las estrategias para analizar, extrapolar o valorar los conocimientos, los h√°bitos y las actitudes, son diferentes de las pautas de trabajo formativo propiciadas por metodolog√≠as did√°cticas tradicionales como la lecci√≥n magistral, la utilizaci√≥n casi exclusiva del libro de texto o, en definitiva, el recurso a procedimientos de ense√Īanza poco flexibles, es lo realmente valorable desde una perspectiva de innovaci√≥n educativa.

Comprendiendo el sentido de la innovaci√≥n de un modo similar se expresa tambi√©n claramente Escudero (1995), cuando afirma que la innovaci√≥n educativa vinculada a la tecnolog√≠a de la educaci√≥n deber√≠a entenderse no tanto como una mirada externa, sino como una mirada interna constitutiva de la propia tecnolog√≠a educativa, de sus fundamentos te√≥ricos, valores, prop√≥sitos, contribuciones y articulaci√≥n en el sistema escolar, as√≠ como de su incidencia en el quehacer, en el pensamiento de alumnos y profesores, en las interacciones que propicie de manera espec√≠fica y, en definitiva, su aportaci√≥n real a los procesos de ense√Īanza y aprendizaje.

A nuestro modo de ver, la innovaci√≥n no puede venir de la mano de tecnolog√≠a alguna, por grande que sea su capacidad informativa y comunicativa, sin que se produzca un cambio en la actitud de aquellos que manejamos los recursos did√°cticos en las aulas. De nuevo De Pablos (1998) lo expresa con claridad cuando afirma que en √ļltimo t√©rmino, no podemos olvidar que el sentido real de la acci√≥n de innovar (cambiar) conlleva un compromiso √©tico personal que persigue mejorar las situaciones cotidianas

 La posibilidad de hacer lo de antes aunque mediante otros procedimientos (m√°s r√°pidos, m√°s accesibles, m√°s simples) no representa una innovaci√≥n (cambio) profundo. Visto de esta manera, la innovaci√≥n educativa comporta un componente personal, √©tico, que debe dotar a las tecnolog√≠as y recursos del ‘valor de educar’. La innovaci√≥n es humana. Las nuevas tecnolog√≠as aplicadas a la educaci√≥n ser√°n novedad, en su sentido b√°sico, en la medida que sean dotadas de un esp√≠ritu progresista por quienes las utilizan y sobre todo, por quienes encuentran utilidades educativas que permitan formar mejor, educar de forma m√°s completa, es decir, m√°s libre. (De Pablo, 1998, p. 63)

El sistema escolar es un subsistema social formalmente configurado para la educaci√≥n de las personas y, como tal, entendemos que no puede permanecer al margen de los cambios que demanda la sociedad informacional. Sin embargo, es necesario introducir dichos cambios comprensivamente en las escuelas, de modo que faciliten la incorporaci√≥n racional de las TIC desde posturas bien fundamentadas pedag√≥gicamente, adapt√°ndolas a las exigencias y peculiaridades de los procesos educativos que se desarrollan en su seno y teniendo presente el hecho de que estas herramientas no fueron creadas originalmente con fines pedag√≥gicos. La escuela deber√≠a ser un centro de formaci√≥n siempre permeable a los cambios que se producen en la sociedad, porque la renovaci√≥n de la escuela pasa por la incorporaci√≥n de las innovaciones tecnol√≥gicas desde orientaciones bien definidas que permitan optimizar todos los procesos que tienen lugar en ella, respondiendo al sentido educativo que orienta su labor: instruir, formar, guiar el desarrollo f√≠sico, afectivo, social y moral de las personas, capacit√°ndolas para que puedan enfrentarse a las transformaciones sociales con relaci√≥n a los nuevos valores que √©sta genera (Fern√°ndez Mu√Īoz, 1998, p. 28).

 

Los problemas a enfrentar

Uno de los problemas de fondo que dificultan la adecuada incorporaci√≥n de las TIC a la escuela lo constituye sin duda el hecho de que la tecnolog√≠a est√° corriendo mucho m√°s r√°pido que la reflexi√≥n en torno a las consecuencias sociales, econ√≥micas, pol√≠ticas, etc. de sus m√ļltiples aplicaciones, y que habitualmente este an√°lisis se realiza a posteriori. Aunque entendemos que en la actualidad es especialmente dif√≠cil conseguir que la escuela supere la tradicional distancia que separa la realidad de dentro y fuera de √©sta, tambi√©n consideramos m√°s necesario que nunca realizar un esfuerzo para responder a las necesidades formativas de la sociedad de la informaci√≥n, integrando en sus espacios las TIC y las formas de comunicaci√≥n que le son caracter√≠sticas, compartiendo sus s√≠mbolos y su c√≥digo, adapt√°ndose al tipo de cualidades y organizaci√≥n del mercado laboral que demanda la sociedad del conocimiento y tambi√©n –quiz√°s especialmente– reconociendo y reaccionando cr√≠ticamente ante sus excesos.

Como ya ha sido reflejado con claridad por Tiffin y Rajasingham (1997), las escuelas, tal y como las conocemos hoy en d√≠a, est√°n dise√Īadas b√°sicamente para preparar a las personas para vivir en una sociedad industrial. Los sistemas educativos preparan a las personas para ocupar un lugar en la sociedad emulando las f√°bricas y oficinas de una sociedad industrial, y el modo en el que se estructura el tiempo en los horarios escolares, la divisi√≥n de las asignaturas para su estudio y la manera en la que se organizan las escuelas como burocracias, son anticipaciones del per√≠odo laboral adulto. Esta organizaci√≥n tradicional de las escuelas es coherente con la organizaci√≥n de una sociedad industrial con una fuerte dependencia del movimiento f√≠sico de las personas y las mercanc√≠as. Sin embargo, la infraestructura tecnol√≥gica fundamental sobre la que se sustenta la sociedad informacional es la red de telecomunicaciones y, si queremos preparar adecuadamente a las personas para vivir en una sociedad de la informaci√≥n, tambi√©n parece necesario conseguir un sistema educativo que tenga en cuenta el papel que est√°n jugando, y el que en el futuro desempe√Īar√°n, en todos los sentidos, las telecomunicaciones en dicha sociedad. Entendemos que no ser√≠a deseable esperar (como por desgracia ya est√° ocurriendo) que los alumnos tengan que reconocer por su cuenta las virtudes y defectos de estas tecnolog√≠as fuera del contexto escolar.

La incorporaci√≥n de las TIC a escuelas parece haber propiciado un discurso orientado hacia el cambio fundamentalmente desde dos perspectivas: en una se las contemplar√≠a como catalizadoras de procesos de innovaci√≥n y en la otra como un elemento m√°s a a√Īadir a las ya de por s√≠ numerosas funciones y acciones a desarrollar en este √°mbito. En este sentido, P√©rez P√©rez (1998, p.113) se refiere tambi√©n a dos grandes visiones o enfoques de las TIC en relaci√≥n a los sistemas educativos: por una parte se refiere a una visi√≥n restringida y unilateral, m√°s centrada en el proceso tecnol√≥gico como referente deseable para el proceso educativo, beneficiado en este caso por el uso de los medios de comunicaci√≥n, y una visi√≥n m√°s completa, abierta y plural, en la que el referente tecnol√≥gico o los medios de esta naturaleza no son m√°s que otro elemento a tener en cuenta en la consideraci√≥n del proceso educativo. Situ√°ndonos m√°s bien dentro de este √ļltimo enfoque, lo que nosotros entendemos que resultar√≠a interesante llegar a definir es el modo de articular una formaci√≥n que integre los medios tradicionales con los m√°s recientes, que aproveche las posibilidades educativas de todos los recursos que est√©n a nuestro alcance, y que permita dise√Īar procesos de ense√Īanza y aprendizaje que favorezcan un desarrollo √≥ptimo de la sociedad en su conjunto, con una visi√≥n amplia que deber√≠a caracterizar precisamente, a nuestro entender, el sentido global de la educaci√≥n.

Mena y Marcos (1994) también parecen comprender que en la actualidad estamos asistiendo a un divorcio entre los sistemas educativos y las realidades socioculturales, debido en parte a que la tecnologización de la sociedad se centra más en productos (en el hardware) que en los procesos, generalizándose de este modo una tecnología externa, vacía, con poca afectación de los procesos socioculturales, más allá de simples procesos instructivos. Esta situación se reflejaría en un discurso pedagógico que no habría superado todavía una postura analítica, en la que apenas se hace referencia a aspectos relevantes en relación con lo que supone la incorporación de nuevos valores socioculturales y a la evaluación de los impactos de la tecnología en la sociedad.

También se pronuncia en este sentido Pérez Pérez (1998, p. 114) cuando afirma que no se ha sobrepasado el umbral de la tecnología como instrumento o medio, lo que ha llevado a considerar aspectos pedagógicos o didácticos relacionados con procesos de reelaboración curricular excesivamente restringidos y muy apegados a cuestiones excesivamente practicistas o centradas en la actividad, como la elaboración de materiales, aplicaciones del software, utilización de medios, etc., pero de escasa repercusión en otros aspectos más profundos de la cultura y vida social: aquellos que afectan a los valores, a los modos de comprender, a los lenguajes tanto en su estructura como en su forma, impactos antropológico-etnográficos de las tecnologías, etc.

 

Ventajas y desventajas de las tecnología de la información y de la comunicación

A nuestro parecer, en una visi√≥n de conjunto, la presencia de las TIC en el √°mbito educativo puede aprovecharse b√°sicamente para conseguir tres grandes finalidades: educar con los medios, de manera que consigamos que √©stos se conviertan en una herramienta al servicio de la escuela; formar en los medios, tratando de propiciar un conocimiento cr√≠tico y reflexivo de los mismos, y ense√Īar a utilizar productivamente los medios, consiguiendo aprovechar todas sus potencialidades adecuadamente.

Neil Postman refiri√©ndose a las consecuencias de las TIC sobre la educaci√≥n y la sociedad en general, aporta tambi√©n algunos interesantes elementos para la reflexi√≥n en su conferencia «Infancia y Aprendizaje» del Congreso Internacional sobre Educaci√≥n Infantil celebrado en Tel-Aviv, que Fern√°ndez Mu√Īoz (1998, p. 26) resume en estas siete premisas:

Todo cambio tecnológico tiene ventajas, pero debemos ser conscientes de sus desventajas. El televisor ha significado un adelanto incuestionable para la transmisión de información, pero también su uso ha traído una disminución del tiempo de comunicación entre las personas.

Las ventajas y desventajas de las nuevas tecnolog√≠as no est√°n distribuidas justamente. La tecnolog√≠a de la informaci√≥n y de la comunicaci√≥n transmite y desarrolla conceptos de pol√≠tica que benefician de forma espec√≠fica a alg√ļn grupo social.



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